Bajo presión

Como educar a nuestros hijos en un mundo hiperexigente.

¿Sientes la presión de ser la mejor madre o el mejor padre? ¿Organizar fiestas de cumpleaños en el cole de tu hijo se parece a una competencia por el espectáculo más original? ¿Estás preocupado si tu hijo no tiene suficientes extraescolares o debería tener algo más además de inglés, judo y las clases de música? En el fondo, todo el mundo sabe lo que está bien y lo que está mal para los niños. Pero cuando todo el mundo hace lo mismo, hace falta mucho valor para hacer algo distinto. El libro Bajo presión de Carl Honoré puede ser un primer paso para liberarse de este mundo hiperexigente que nos rodea.

Queremos que nuestros hijos tengan todo lo mejor y que sean los mejores en todo. Deseamos que sean artistas, buenos estudiantes y deportistas. Queremos que se deslicen por la vida sin dificultades, dolor ni fracasos. Nos obsesionamos de tal manera que hasta usamos a los niños como forma de revivir nuestra propia vida, o para compensar nuestras frustraciones personales. Como consecuencia secuestramos la infancia, destruimos la magia y la inocencia de la niñez. La infancia moderna parece todo un fracaso, observamos más niños obesos, miopes, más deprimidos y más medicados que cualquier generación anterior.

Todos los jóvenes acaban asimilando que lo que más importa no es encontrar su propio camino, sino poner el trofeo adecuado en la repisa de la chimenea, marcar la casilla adecuada en vez de pensar fuera de ella. Hoy en día la infancia en muchas ocasiones está saturada de acción, logros y consumo, pero sobre todo a los niños les falta la libertad de ser uno mismo.

El autor despliega un amplio espectro de estudios científicos y entrevistas, además añade un punto de vista personal en dónde explica el fenómeno de la hiperpaternidad y da algunas pautas a seguir. Tenemos que valorar a los niños por lo que son y no por lo que queremos que sean. Deberíamos tratar de educar a niños imaginativos, disciplinados y dinámicos, con ganas de aprender y vivir. Y por último planificar el futuro sin perder la magia del presente.


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