Bienvenido bebé

El segundo hijo no cambia el mundo de los padres, como el primero en un giro de 180 grados, sino que cambia el mundo completamente ordenado del niño mayor. Un niño que hasta ahora era un hijo único. Tenía toda la atención de los padres, y de repente aparece esta criatura tan pequeña que es su hermano o hermana. ¿Cómo preparar a un niño para este cambio?

Primero de todo creo que es muy importante hablar con el niño de la nueva situación que le espera. Helena tiene 4 años y un niño con esta edad puede entender ya muchas cosas. Pero independientemente de la edad del niño, es vital preparar e informar a un hijo de los cambios que puede acarrear la llegada de un nuevo miembro a la familia. Simplemente tenemos que encajar las palabras a la edad del niño. No hablaremos con un niño de 2 añitos igual que con uno de 5 años.

Hace poco os hablé de 2 libros, Dentro de nuestra mamá y Un amor de hermanita, que tratan este tema. Me parece una forma estupenda a través de los libros enseñar y ayudar a afrontar el cambio que les espera. También pueden ser un complemento positivo para generar conversaciones.

En mi opinión también es imprescindible incluir al niño en los preparativos que hacemos para la llegada del bebé. Me refiero a cosas sencillas que nos puedan ayudar a hacer, por ejemplo dejarles elegir alguna cosa cuando vayamos a comprar algo para el bebé. Helena se puso muy contenta cuando le pedí si me podía ayudar a doblar la ropa de su hermanita y meterla en el armario. Hemos tardado el doble de tiempo que si yo lo hubiera hecho sola, pero ver su expresión de felicidad valió la pena. También se nos ocurrió hacer esta postal de bienvenida para Amèlia que la esperaba colgada en la pared. Una idea que ocupa y entretiene los niños. Sinceramente creo que si incluimos el niño a formar parte en todo este proceso seguramente le ayudará a afrontar su nuevo papel de hermano/a mayor.

Por último un regalo del bebé para su hermano/a mayor. Me parece una idea genial cada vez más practicada por los padres. Lo importante es que no sea un juguete con el que el niño se llegue a aburrir sino algo con lo que sueñe su hijo o que sepa que le guste y que lo usará durante mucho tiempo. No significa que tiene que costar un dineral, simplemente que esté bien pensado. Tal regalo nos puede ayudar a entretener y desviar la atención del niño mientras nos ocupamos del bebé. Nosotros ya tenemos el regalo para Helena pero os lo enseñaré en otro artículo.

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