Caja de colores y sensorial

Esta vez os quiero enseñar una caja que tiene dos funciones. La primera ayudar a Amèlia a familiarizarse con los colores y la segunda ayudar a Helena a estimular el desarrollo sensorial.

Confeccionar esta caja en casa es muy sencillo. Necesitamos una caja grande de cartón donde hacemos unos cuantos agujeros. Yo tengo cuatro para cuatro colores: amarillo, verde, azul y rojo. Luego alrededor de cada agujero pegamos cartulina o cinta con los colores que elegimos. Si queremos la podemos decorar, como estamos en época navideña nuestra caja tiene forma de regalo.




Para empezar a jugar necesitamos recolectar objetos de diferentes colores y texturas. Luego los niños los introducen por los agujeros de la caja con el color que les corresponda. Amèlia disfrutaba de meter cosas por los agujeros en su interior. Cuando todo estaba dentro de la caja llegó el turno de Helena y le tapé los ojos con un pañuelo. Ella tenía que ir sacando los objetos y adivinar que era.





La caja sensorial es una herramienta de aprendizaje muy útil para estimular los sentidos del niño y su interés por el mundo que lo rodea. Además, el uso sistemático contribuye a mejorar la motricidad fina y potencia la concentración. Por si fuera poco, su uso permite que el niño descubra las características de diferentes objetos, así como los nexos que los relacionan, una habilidad básica para el desarrollo tanto del pensamiento concreto como abstracto.


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