Decálogo de cada padre

La simple verdad sobre la crianza

Después de ser madre durante casi seis años tengo muy clara una cosa, estoy vigilada y observada cada día. Los niños escuchan y observan incluso cuando pensamos que están ocupados con sus cosas. Es su forma de aprender, a través de la imitación. Son como esponjas, asimilan todas las conductas del hogar y su entorno.

Ellos hacen lo que nosotros hacemos. Nos imitan más de lo que pensamos. ¿Y como dar un buen ejemplo a nuestros hijos? Siguiendo estas pautas:

  1. Si quieres que tu hijo coma sano, come sano.

    Los niños hacen lo que ven y cualquier estrategia para una nutrición infantil saludable pasa necesariamente para que los padres sean los primeros en hacerlo. De nada sirve pedirles a nuestros hijos que coman verduras si nosotros no las comemos. Si no quiere que sus hijos coman la comida rápida, los refrescos y la bollería industrial, mejor no tenerla en casa. Lo cierto es que basta con predicar con el ejemplo, tener alimentos saludables en casa y dejar que su apetito sea el que decida qué y cuánto tienen que comer.

  2. Si quieres que tu hijo sea capaz de comunicarse bien, piensa como lo haces tu.

    La capacidad de transmitir los propios pensamientos y sentimientos de una manera que no perjudique a los demás y al mismo tiempo satisfaga nuestras necesidades no siempre es fácil. ¿Y de quién aprenderán los niños, sino de nosotros? Cuando nuestra ira desencadena en gritos no nos sorprendamos de que nuestro hijo también esté gritando de ira. Tenemos que pensar en cómo podemos cambiar y mejorar nuestra forma de comunicarnos, para poder dar un buen ejemplo. Recomiendo el libro Comunicación no violenta de Marshall B. Rosenberg para empezar.

  3. Si quieres que tu hijo respete las personas, se respetuoso.

    Si queremos que nuestros hijos nos respeten y también a los demás, nosotros debemos ser los primeros en darles ejemplo. Debemos ser respetuosos con nuestros hijos pero no solo con ellos. Los niños aprenden fundamentalmente por imitación por lo que deben poder observar cómo tenemos interacciones respetuosas con aquellas personas con las que nos encontramos diariamente.

  4. Si quieres que tu hijo practique deporte, comienza a moverte.

    Apuntamos a los niños a fútbol, ballet o kárate, explicándoles que la actividad física es buena para su salud y luego nos pasamos el fin de semana en el sofá. Este no es el camino. Somos el ejemplo a seguir para nuestros hijos, el espejo en el que se miran, así que hay que procurar dedicar tiempo para hacer alguna actividad física. Lo ideal seria juntos en familia. Transmitirles un modelo de vida activo no solo les proporcionará salud a ellos sino también a nosotros mismos.

  5. Si quieres que tu hijo no sea esclavo de la tecnología, procura no serlo tu.

    Cuando miramos a nuestro alrededor: en los parques, en restaurantes o en las calles un montón de personas sostienen su teléfono en las manos, constantemente revisando algo en él. Y nosotros, ¿cuánto tiempo nos pasamos con dispositivos electrónicos? No se trata de prohibir a los niños el uso de ellos ni mucho menos. Se trata de enseñarles a hacer un buen uso de ellos, corregirlos cada vez que haga falta y darles las herramientas necesarias para que su bienestar no dependa de ellos. No hay que dejar que los niños se conviertan en esclavos de la tecnología. Hay que tener claro que la persona es la que debe usar el objeto y no al revés. Y nosotros deberíamos ser su ejemplo.

  6. Si quieres que tu hijo lea libros, coge libros tu.

    ¿Te ve el niño leyendo libros? En los hogares donde los padres leen, los niños leen más a menudo. No esperemos que los niños se interesen por la lectura, si nosotros no lo tenemos. ¡Así que apaga el televisor, toma un libro y comienza a leer! Es nuestro deber conseguir despertar en ellos el amor por los libros. Aquí os dejo cinco buenos consejos de como despertar el interés por los libros en los niños.

  7. Si quieres que tu hijo respete la naturaleza, respétala tu.

    Especialmente ahora en que tanto se habla del cambio climático. Es muy importante enseñar a los niños desde muy pequeños el respeto por la naturaleza, dando un buen ejemplo. Como ya sabemos serán los responsables de nuestro planeta en el futuro, por lo que su conciencia ecológica es sumamente importante y nunca es demasiado pronto para empezar. Así que lo mejor que podemos hacer los padres para ayudarles a conectar con la naturaleza es permitirles estar en contacto con ella.

  8. Si quieres que tu hijo exprese sus sentimientos, no escondas los tuyos.

    No es tan sencillo. Vivimos en una sociedad que nos presiona para ocultar nuestras emociones. Cuantas veces hemos oído “no seas tímido” o “¡deja de llorar!” a nuestros padres cuando éramos pequeños. Cuantas veces lo hemos dicho a nuestros propios hijos. La consecuencia es que a menudo nos sentimos mal, pero no tenemos claro exactamente de qué manera ni por qué.
    Enseñar a nuestros hijos a comunicarse emocionalmente puede que no sea una tarea fácil pero el ofrecer a nuestros niños este tipo de educación emocional les ayudará a ser felices y a encaminar su desarrollo como personas. Lo importante es que aprendan a traducir sus sentimientos en palabras.

  9. Si quieres que tu hijo aprenda cosas, aprende con él.

    Queremos que nuestros hijos sean los mejores estudiantes, a veces exigimos de ellos demasiado. Forzar a un niño a aprender algo que le resulta aburrido sólo llevará a la frustración y a que el niño se cierre en banda y no quiera saber nada de ese tema. En lugar de dejarlo solo con el enfado es mejor fomentar la curiosidad, hablando y aprendiendo a través de juegos, trucos o incluso misterios. El niño nos lo agradecerá y nosotros refrescaremos nuestros conocimientos.

  10. Si quieres que tu hijo sea feliz, sé feliz.

    Transmitir a los niños una mirada positiva puede resultar complicado, sobre todo cuando en muchas ocasiones ni siquiera nosotros mismos somos capaces de ser optimistas. Es por ello que nosotros debemos ser los primeros en aprender a ser felices. No olvidemos que la mejor herramienta de aprendizaje que le ofrecemos a nuestros hijos es nuestro ejemplo. Al ser sus referentes más cercanos nos toman como guía e interiorizan nuestro ejemplo como propio. Lo primero que tenemos que enseñar a nuestros hijos es que la vida nos regala todos los días muchas cosas buenas y bonitas que debemos aprender a valorar y simplemente intentar ser felices con lo que tenemos.


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