Disciplina sin lágrimas


Esta vez quiero hablaros de uno de mis libros favoritos sobre la crianza de los niños. Disciplina sin lágrimas escrito por el psiquiatra Daniel J. Siegel y la psicoterapeuta Tina Payne Bryson.

El libro trata sobre la importancia del vínculo entre el desarrollo neurológico del niño y el modo en que los padres reaccionan ante la mala conducta de este. Además nos ofrece herramientas y consejos sobre cómo educar con firmeza pero siempre con cariño. Los autores nos recuerdan que la disciplina tiene que ver con la enseñanza y no con el castigo. No obstante, la conexión debe ser nuestra primera respuesta prácticamente en cualquier situación disciplinaria. No solo porque puede ayudarnos a superar el problema a corto plazo, no solo porque convertirá a nuestros hijos en mejores personas a largo plazo, sino también, y eso es lo más importante, porque nos ayuda a transmitir lo mucho que valoramos la relación.

En el libro los autores nos explican que el cerebro está formado por una parte racional y otra irracional que en momentos de tensión o comportamientos inadecuados quedan desconectadas. Por eso es necesario que ayudemos a los niños a reconectar los dos cerebros para que el “cerebro pleno” les permita redirigir su conducta y convertir una rabieta en una oportunidad para crecer. Tal y como dicen los mismos autores, «La disciplina sin lágrimas nos permite comunicar a nuestros hijos esto: “Estoy contigo. Tienes mi apoyo. Incluso cuando estás enfadado y no me gusta tu manera de actuar, te quiero y estoy a tu lado. Entiendo que lo estás pasando mal y aquí me tienes”».

Al final del libro tenemos cuatro recursos adicionales. El primero es una nota-resumen de dos hojas “para la nevera” sobre los aspectos más esenciales del libro, presentado de tal forma que podemos recordar fácilmente los principios y estrategias fundamentales. Después dos historias de los autores y los errores disciplinarios cometidos con sus propios hijos, para recordarnos que nadie es perfecto. A continuación hay un resumen de tres páginas con los principios clave de la disciplina sin lágrimas para mostrar a las personas que cuiden de los niños (abuelos, canguros, amigos…). Por último una lista titulada Veinte errores de disciplina que cometen incluso los padres fantásticos que vuelven a ser recordatorios de los principios y cuestiones básicas que se plantean a lo largo del libro.

Es un libro completísimo que me gustó mucho, explicado de una forma sencilla apoyándose con dibujos y ejemplos de diálogos de casos reales. Así que es un libro que recomiendo para todas las personas que quieran ejercer una disciplina consciente, empática y afectuosa.


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