Nuestro día a día

Los niños son una alegría. Cuando los miras te sientes la persona más afortunada del mundo. ¿Pero como pasar día tras día con un bebé que demanda toda tu atención las 24 horas y una hermana celosa? Aquí os dejo una serie de pautas que yo intento recordar e introducir en nuestro día a día.

1) No decimos no, ni gritamos cuando la hermana mayor quiere tocar, acariciar o ayudar en el cuidado del bebé. El niño mayor se muestra curioso y si está dispuesto déjalo involucrarse en las atenciones al bebé, incluso si la acción dura el doble. A un niño pequeño le gusta imitar a sus padres e igual que cada uno de nosotros quiere sentirse necesario y útil. También es una forma de divertirse para él. A Helena le encanta ayudarme a bañar a Amèlia. Afortunadamente Amèlia tiene más paciencia que un santo y no se enfada cuando ella le moja los ojos.

2) Elogiamos al niño mayor. Apreciamos su valía y le demostramos que estamos orgullosos de el. Le ayudará a sentirse valorado y seguro de si mismo.

3) Una de las cosas fundamentales y muy importantes para mi es no comparar. No solo con los hermanos sino con nadie. Como dice el refranero las comparaciones son odiosas. Frases como ¨mira que bien se comporta tu hermano y tu siempre estás molestando” hacen más mal que bien. El niño se puede sentir menospreciado e inconscientemente le estamos mandando el mensaje de que no le aceptamos tal y como es.

4) No justificar a un niño menor ante el mayor diciendo que es pequeño y no entiende. Igual que no decimos al niño mayor que su papel, al ser más grande, es entender y ceder.

5) Pensar en los niños como si fueran gemelos, independientemente de la diferencia de edad. Tratarlos como iguales en relación con sus necesidades, cercanía y tiempo.

Como ya mencioné en los artículos libros de una hermana/o mayor y bienvenido bebé, la llegada de un hermano pequeño es un cambio inmenso para el hermano mayor que hasta ese momento tenía toda la atención de los padres. Creo que estos 5 pasos nos pueden ser de ayuda y crear en nuestro hogar una convivencia armónica.

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